A mi amante

A mi amante

Él sabe, porque lo ha hecho, que los dedos de sus manos caben perfectos entre los míos.
Sabe, porque lo ha probado, que nuestro sabor es salado.
Y ha visto, que hay mujeres más guapas que yo.
Le he contado, que no soy indiferente al mismo sexo.
Conoce el recorrido que hacen mis dedos, cuando le pienso y ahogo el deseo de no tenerlo entre mis piernas, por falta de tiempo, por “jaladas de la vida”.
Un guiño bien puede significar complicidad, pero ya descifra los míos, todos, como si él los hubiera inventado.
Hay, en alguna parte de mi cabeza, un lugar donde no se colocó un tornillo. Me hace falta, pero él ni lo nota o eso me hace pensar.
Le dejo jugar con mi espalda, desbordarse en mi rostro cuando, sin piedad, le digo que no se aguante, que merezco todo.
Bien puedo ser una enfermera buscando aliviarlo de males o una gata en celo que quiere alocar su pelaje.
Conoce cada centímetro de mi piel, la flexibilidad de las piernas, lo alto de los gritos
Se aprendió la forma en que mi lengua reposa entre los dientes, cuando me concentro y leo.
Puede pedir mi opinión, pero enfatiza en que no quiere halagos.
No sonrío en las fotografías (que por traviesa le mando), pero si estamos cara a cara, la quijada me duele, la sonrisa se sale mostrando dientes y no puedo calmarla.
Si mueve los labios, es difícil que me concentre en sus ojos, porque desvío la mirada y aprieto las piernas, pensándolo entre mis muslos.
A mi amante le escribo, le beso, acaricio y reinvento.
No caben más besos que los tuyos, no hay más caricias que las nuestras. No me haces daño cuando eres rudo, pero sacas lo peor de mí, lo desenfrenado.
No dormimos si estamos juntos, pretendemos que descansamos, pero aún en nuestra cabeza, tenemos la necesidad de penetrarnos.
Tú para mí y yo, yo siempre fui para ti. Me gusto más desde que me veo en tus ojos.

“I like Us”

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30 pensamientos en “A mi amante

  1. Ayer estaba en casa con unos amigos y amigas y me tomé la libertad de leer tu texto en voz alta (espero que no te moleste). Creo que te habría encantado ver sus caras de complicidad con tus palabras. Al verles me quedó claro que lo que estaba recitando era algo bello, muy bello.

    • ¡WOW!, como onomatopeya de un cómic. Habría sido un honor ver esos rostros, no me molesta en absoluto, al contrario, gracias por tomarte un poco de tiempo para compartir el texto.
      Ahora me has dado una idea, en cuanto a reunirme con amigos y leerles algo, una historia con significado.
      Gracias por escribir tu anécdota.

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